Los lanzadores Ariane 5.

Cohetes Ariane 5.

Lanzadores Ariane 5 con misiones a bordo.

Si no fuera por las capacidades de lanzamiento, nunca habríamos podido adentrarnos y oír el eco del Big Bang ni habríamos disfrutado de las aventuras de Rosetta y Philae en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Ni habríamos capturado algunos de los fenómenos más energéticos del Universo, ni iríamos de camino al planeta más interior del Sistema Solar. Algunas de las mayores misiones científicas de la ESA emprendieron el vuelo, y nunca mejor dicho, gracias a Ariane 5, uno de los lanzadores más fiables que dan acceso al espacio desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú (Guayana Francesa).

La ESA lleva empleando cohetes Ariane desde 1985, cuando el Ariane 1 lanzó el cazador de cometas Giotto, primera misión de la ESA en el espacio exterior. Más tarde, en 1989, el satélite de astrometría Hipparcos salió al espacio a bordo de un Ariane 4, y en 1995 se puso en órbita Observatorio Espacial Infrarrojo (ISO).

Uno de los primeros vuelos del imponente Ariane 5 llevó a XMM-Newton al espacio hace veinte años, en diciembre de 1999 (imagen de la izquierda). El observatorio espacial de rayos X es un coloso que ha permitido descubrimientos revolucionarios relacionados con algunos de los grandes misterios del cosmos, de los enigmáticos agujeros negros a la evolución de galaxias a lo largo y ancho del Universo.

SMART-1, la primera misión europea a la Luna, salió al espacio en 2003 (segunda imagen por la izquierda). Se utilizó para comprobar la propulsión solar eléctrica y otras tecnologías, al tiempo que llevó a cabo observaciones científicas de la Luna. BepiColombo (en el extremo derecho), lanzada en 2018, constituyó el 101.o vuelo de un Ariane 5. La misión utiliza propulsión eléctrica, en combinación con maniobras de asistencia gravitatoria planetaria, para llegar a Mercurio.

Entretanto, Rosetta comenzó su periplo de diez años por el Sistema Solar con un viaje al espacio a bordo de un Ariane 5 (imagen central). En 2009, Herschel y Planck compartieron viaje en un único lanzador (segunda imagen empezando por la derecha) desde el que ambas misiones accedieron al segundo punto de Lagrange (L2), a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección contraria al Sol, para estudiar el Universo desde nuevas perspectivas. Gracias a las observaciones en longitud de onda de infrarrojos, Herschel averiguó cómo se forman y evolucionan las estrellas, mientras que Planck capturó la luz más antigua del Universo, liberada apenas 380.000 años luz tras el Big Bang, con un nivel de detalle sin precedentes, lo que permitió aclarar parte de nuestros 13.800 millones de años de historia cósmica.

La próxima generación de lanzadores europeos, incluido Ariane 6, ofrecerá nuevas oportunidades para que las futuras misiones de la ESA cumplan sus objetivos científicos desde distintos puntos del Sistema Solar.

Los cohetes son la columna vertebral de todos los esfuerzos basados en el espacio. La ESA en asociación con la industria está desarrollando vehículos de transporte espacial de próxima generación, Ariane 6, Vega-C y Space Rider. En Space19 +, la ESA propondrá mejoras adicionales a estos programas e introducirá nuevas ideas para ayudar a Europa a trabajar en conjunto para construir una sólida economía del transporte espacial. Esta semana, eche un vistazo a lo que está haciendo la ESA para garantizar un acceso autónomo continuo al espacio para Europa y únase a la conversación en línea siguiendo el hashtag #RocketWeek.

• Publicado en ESA el 4 de junio del 2.019, enlace noticia.

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