El nuevo catálogo duplica con creces el número de detecciones de ondas gravitacionales realizadas por los observatorios LIGO, Virgo y KAGRA.
La última oleada de oscilaciones espacio-temporales incluye una variedad de agujeros negros masivos, de rápida rotación y asimétricos que colisionan. Por Jennifer Chu, Noticias del MIT Cuando los objetos más densos del universo colisionan y se fusionan, la violencia genera ondas gravitacionales que se propagan a través del espacio y el tiempo durante cientos de millones e incluso miles de millones de años. Para cuando atraviesan la Tierra, estas ondas cósmicas son apenas perceptibles. Ilustración de un par de agujeros negros fusionándose con masas diferentes. La gravedad de los agujeros negros deforma y retuerce la luz a su alrededor. Crédito: Carl Knox, OzGrav, Universidad Tecnológica de Swinburne. Sin embargo, los científicos pueden detectarlas gracias a una red global de observatorios de ondas gravitacionales: el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF LIGO), con sede en Estados Unidos; el interferómetro Virgo, en Ita...





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