La nebulosa del huevo, CVRL 2688.

Una nebulosa preplanetaria.
Esta imagen de la Nebulosa del Huevo, también conocida como CRL2688 y ubicada a aproximadamente 3.000 años luz de nosotros, se tomó en infrarrojo con la Cámara de Campo Ancho y Planetaria 2 (WFPC2) a bordo del Telescopio Espacial Hubble. Esta imagen arroja nueva luz sobre la eyección poco comprendida de la materia estelar que acompaña a la muerte lenta de las estrellas similares al Sol. La imagen se muestra en falso color.

La nebulosa del Huevo es una nebulosa preplanetaria, creada por una estrella moribunda en proceso de convertirse en nebulosa planetaria. Las nebulosas planetarias no tienen que ver nada con los planetas; su nombre surgió cuando los astrónomos del s. XVIII las observaron en sus telescopios y pensaron que tenían el aspecto de planetas. Por el contrario, se trata de restos de material expulsado por estrellas similares al Sol en los últimos estadios de su vida.

La fase de nebulosa preplanetaria es muy breve en términos astronómicos, apenas dura unos miles de años. Por este motivo, se trata de objetos raros y eso, unido al hecho de que sean bastante tenues, hace que no resultan fáciles de detectar. La nebulosa del Huevo, situada a unos 3.000 años luz de nosotros, fue la primera de este tipo en ser descubierta, en los años setenta del siglo pasado. Esta imagen se basa en observaciones efectuadas a mitad de los años noventa por la Cámara Planetaria y de Gran Angular 2 (WFPC2) del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA.

Durante la fase de nebulosa preplanetaria, la estrella central se deshace periódicamente de sus capas exteriores, que se ven iluminadas por la estrella moribunda del centro. Con el tiempo, la estrella deja de expulsar material y el remanente central se calienta, por lo que el gas expelido se excita y brilla, convirtiéndose así en una nebulosa planetaria.

El Hubble.


La banda oscura, los haces cruzados y los arcos entrelazados en esta imagen pueden decirnos mucho sobre el complejo entorno de las estrellas moribundas. La banda central es una envoltura de polvo que oculta la estrella a la vista.

De la estrella oscurecida emanan haces de luz, y se cree que se deben a la luz estelar que escapa por los huecos en forma de anillo en la envoltura de polvo que rodea la estrella. Estos huecos posiblemente fueron producidos por chorros de materia a alta velocidad, aunque se desconoce qué los habría provocado. Las figuras radiales son sombras proyectadas por acumulaciones de material dentro de la región de los huecos de la envoltura.

Numerosos arcos brillantes se cruzan con los haces: se trata de capas de materia eyectadas por la estrella. Los arcos son como los anillos de los árboles, pues pueden darnos información sobre la edad del objeto, ya que revelan que la velocidad de eyección de masa ha variado entre 100 y 500 años a lo largo de sus 10.000 años de historia. El gas se expande a una velocidad de 20 km/s y se ha detectado materia a un radio de 0,6 años luz, lo que ofrece una estimación de la cantidad de materia en la nebulosa.

Copyright R. Sahai y J. Trauger (JPL), y el equipo científico de WFPC2 y NASA / ESA.

• Publicado en ESA el 16 de abril del 2.019, enlace publicación.

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