Chile aporta a un descubrimiento récord: un gigantesco proto-supercúmulo de galaxias
Un “cúmulo de cúmulos” de galaxias tiene un antepasado con una masa 5.000 veces mayor que la de la Vía Láctea y se encuentra en una de las regiones más densas de la red cósmica jamás observadas.
Un equipo internacional de astrónomos descubrió el progenitor más lejano de un supercúmulo de galaxias jamás observado. Este hallazgo respalda las teorías existentes sobre la evolución de los cúmulos de galaxias y revela cómo están conectados con la red cósmica más amplia. El estudio se basa en gran medida en datos del mapeo ODIN, realizado con la Cámara de Energía Oscura, fabricada por el Departamento de Energía de EE. UU., instalada en el Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU., ubicado en Cerro Tololo, Chile.
Los cúmulos de galaxias son las estructuras más masivas del Universo que se mantienen unidas por la gravedad. Estas agrupaciones colosales, que abarcan desde cientos hasta miles de galaxias, se extienden a lo largo de millones de años luz. Se mantienen unidas por grandes concentraciones de materia oscura, que constituye el elemento fundamental de la estructura del Universo.
Los cúmulos que los científicos observan relativamente cerca de nosotros en el espacio y en el tiempo son estructuras maduras que evolucionaron a partir de lo que se conoce como “protocúmulos”. Estos protocúmulos son enormes agrupaciones de galaxias, unidas de forma poco compacta, que se encuentran en proceso de fusión, pero que aún no se han estabilizado en un cúmulo. Al estudiar protocúmulos muy lejanos que se formaron cuando el Universo era relativamente joven, los científicos pueden comprender cómo crecieron y evolucionaron los actuales cúmulos de galaxias que observamos hoy.
Con este objetivo, un equipo internacional de científicos dirigido por Vandana Ramakrishnan, estudiante de postgrado en la Universidad de Purdue en el momento del estudio, se remontó miles de millones de años en el pasado para buscar estos antiguos progenitores de los cúmulos de galaxias. El equipo presenta sus hallazgos en un artículo publicado en The Astrophysical Journal. “Con este proyecto, esperamos comprender el crecimiento de las estructuras masivas del Universo y cómo influyen en la evolución de las galaxias que las componen. También esperamos comprender mejor cómo estos protocúmulos están conectados con la red cósmica más amplia”, afirma Ramakrishnan.
Su estudio utilizó datos del mapeo “One-hundred-deg2 DECam Imaging in Narrowbands” (ODIN, por sus siglas en inglés). Este mapeo se realizó con la Cámara de Energía Oscura (DECam), fabricada por el Departamento de Energía de EE. UU. (DOE), instalada en el Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros de NSF, ubicado en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo (CTIO) en Chile, un Programa de NOIRLab de NSF. Gracias a su amplio campo de visión y a su resolución de 570 megapíxeles, la DECam dedicó más de 100 noches durante los últimos tres años a capturar imágenes profundas de una enorme área del cielo del hemisferio sur.
En total, el equipo identificó 150 protocúmulos distantes que se formaron cuando el Universo tenía entre 1.000 y 3.000 millones de años. Centraron su atención en dos cúmulos que presentaban una llamativa sobredensidad de galaxias, denominados COSMOS-z3.1-A y COSMOS-z3.1-C [1]. El mapeo ODIN proporcionó las coordenadas bidimensionales de la ubicación de estas estructuras en el cielo. Sin embargo, para comprender realmente su distribución galáctica y cómo encajan en la red cósmica a gran escala, es necesaria una perspectiva tridimensional.
Para mapear estas estructuras en 3D, Ramakrishnan contó con la colaboración de otros dos estudiantes de postgrado, Byeongha Moon (KASI) y Nicole Firestone (Rutgers), para liderar las observaciones de seguimiento utilizando un conjunto de instrumentos denominados espectrógrafos. A diferencia de una imagen bidimensional del cielo, los espectrógrafos analizan las propiedades de la luz para medir la distancia a los objetos, permitiendo a los científicos determinar su posición en tres dimensiones.
La mayoría de los espectros utilizados en este estudio se obtuvieron con el Instrumento Espectroscópico para el estudio de la Energía Oscura (DESI, por sus siglas en inglés), un potente espectrógrafo multiobjetos capaz de medir simultáneamente las distancias a 5.000 galaxias diferentes. El instrumento se construyó con el apoyo de la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de EE. UU. (DOE) y socios internacionales, y funciona gracias al financiamiento del DOE. El proyecto DESI es administrado por el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del DOE (Berkeley Lab). El instrumento está instalado en el Telescopio Nicholas U. Mayall de 4 metros de NSF, ubicado en el Observatorio Nacional Kitt Peak (KPNO) en Arizona, un Programa de NOIRLab de NSF.
El equipo obtuvo espectros adicionales utilizando el Espectrógrafo Multiobjetos de Gemini (GMOS) en el telescopio Gemini Sur en Chile, una de las dos instalaciones del Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la NSF y operado por NOIRLab de NSF, así como el DEep Imaging Multi-Object Spectrograph (DEIMOS) en el telescopio Keck II, ubicado en Maunakea, en Hawai‘i.
Este estudio es uno de los primeros en crear mapas 3D tan detallados de múltiples protocúmulos distantes. Los mapas permitieron al equipo predecir en qué tipo de cúmulos evolucionarán COSMOS-z3.1-A y COSMOS-z3.1-C. Descubrieron que ambos acabarán siendo más masivos que el cúmulo de galaxias más grande conocido en nuestro Universo local, el Cúmulo de Coma.
Además, determinaron que COSMOS-z3.1-A es algo aún más raro que un protocúmulo, que ya de por sí es bastante raro. Se trata de un proto-supercúmulo, es decir, el antepasado de un “cúmulo de cúmulos” de galaxias. Observado cuando el Universo tenía apenas 2.100 millones de años, se trata del proto-supercúmulo más antiguo y lejano jamás encontrado [2], y cuenta con una impresionante masa equivalente a 5.000 veces la de la Vía Láctea. “COSMOS-z3.1-A representa las regiones más extremas y más sobredensas del Universo”, afirma Ramakrishnan. Y añade: “¡Creemos que debería haber menos de un objeto de este tipo por cada 10.000 cúmulos de galaxias!”.
A partir de sus detallados mapas en 3D, el equipo concluye que estos antiguos protocúmulos son muy grumosos e irregulares, y que se encuentran en las intersecciones de múltiples filamentos de la red cósmica. Es la primera vez que los científicos observan directamente estas características en el Universo lejano, y las observaciones coinciden con las expectativas de los científicos sobre cómo se distribuye la materia a lo largo del cosmos.
Los modelos actuales sugieren que la formación de estructuras se produce de manera “ascendente”, es decir, las estructuras más pequeñas se forman primero y se fusionan para dar lugar a otras más grandes. Es probable que la subestructura grumosa que se observa en los mapas tridimensionales sea una prueba de este crecimiento ascendente. Los grumos se irán fusionando a medida que evolucionen los protocúmulos, dando lugar a cúmulos similares a los que vemos en el Universo local, cuya forma es mucho más redondeada.
Gracias a su amplio campo de visión y profundidad, ODIN se encuentra en una posición idónea para descubrir más de estas enormes estructuras cósmicas en el Universo lejano. “La metodología de reconstrucción tridimensional presentada en este trabajo será un componente vital de estos esfuerzos, lo que nos permitirá distinguir claramente los núcleos y las periferias de los protocúmulos, así como los filamentos cósmicos que los alimentan”, afirma Ramakrishnan.
El equipo espera realizar más descubrimientos en la próxima década, a medida que el Observatorio Vera C. Rubin de NSF–DOE lleve a cabo su innovadora Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la posteridad (LSST, por sus siglas en inglés). Al capturar imágenes de todo el cielo del hemisferio sur en unas pocas noches, Rubin creará un extenso conjunto de datos que complementará las imágenes profundas de ODIN de la región del cielo que ambos mapeos tienen en común. En conjunto, los datos ofrecerán una visión profunda del Universo cercano y lejano, lo que permitirá a los científicos estudiar la evolución de los cúmulos de galaxias a lo largo del tiempo cósmico.
Notas
[1] COSMOS es el nombre con el que se designa el campo en el que se encontraron estas estructuras, y z3.1 hace referencia a su desplazamiento al rojo, que está relacionado con el número de años que ha tardado la luz del objeto en llegar hasta nosotros. El campo COSMOS es especialmente valioso para los astrónomos, ya que se encuentra alejado del concurrido plano de nuestra Vía Láctea y ha sido objeto de estudio por parte de muchos de los principales telescopios del mundo.
[2] En otros estudios se ha identificado otro proto-supercúmulo, denominado Hyperion. COSMOS-z3.1-A se ha identificado en una etapa aún más temprana de la historia del Universo, cuando era más joven.
Más Información
Esta investigación se presentó en un artículo científico titulado “ODIN: Characterizing the Three-dimensional Structure of Two Protocluster Complexes at z = 3.1” que aparece en la revista The Astrophysical Journal. DOI: 10.3847/1538-4357/ae8091
El equipo de investigación está compuesto por V. Ramakrishnan (Purdue University, USA), A. Ortiz (Purdue University, USA), B. Moon (Korea Astronomy and Space Science Institute [KASI], Republic of Korea), E. Jun (KASI, Republic of Korea), D. Schlegel (Lawrence Berkeley National Laboratory [Berkeley], USA), K. Lee (Purdue University, USA), J. N. Aguilar (Berkeley, USA), M. C. Artale (Universidad Andres Bello, Chile), D. Brooks (University College London, UK), M. C. Cerdosino (CONICET-UNC/Universidad Nacional de Córdoba, Argentina), R. Ciardullo (Pennsylvania State University, USA), T. Claybaugh (KASI, Republic of Korea), A. Cuceu (KASI, Republic of Korea), A. de la Macorra (Universidad Nacional Autónoma de México, México), A. Dey (NSF NOIRLab, USA), N. M. Firestone (Rutgers, USA), A. Font-Ribera (The Barcelona Institute of Science and Technology, Spain), J. E. Forero-Romero (Universidad de los Andes, Colombia), E. Gawiser (Rutgers, USA), E. Gaztañaga (Institute of Space Sciences/Institut d’Estudis Espacials de Catalunya, Spain/University of Portsmouth, UK), C. Gronwall (The Pennsylvania State University, USA), L. Guaita (Universidad Andres Bello, Chile), G. Gutierrez (Fermi National Accelerator Laboratory, USA), S. Hong (KASI, Republic of Korea), H. S. Hwang (Seoul National University [SNU], Republic of Korea), S. H. Im (SNU, Republic of Korea), P. T. Iribarren (Universidad Central de Chile, Chile), W. Jeong (KASI, Republic of Korea), D. Joyce (NSF NOIRLab, USA), A. Kumar (Universidad Andres Bello, Chile), C. Lamman (The Ohio State University, USA), M. Landriau (Berkeley, USA), S. Lee (SNU, Republic of Korea), J. Lee (Korea Institute for Advanced Study/KASI/SNU, Republic of Korea), A. Meisner (NSF NOIRLab, USA), R. Miquel (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats/The Barcelona Institute of Science and Technology, Spain), J. Moustakas (Siena University, USA), S. Nadathur (University of Portsmouth, UK), G. Nagaraj (Laboratoire d’Astrophysique, Switzerland), J. Nantais (Universidad Andres Bello, Chile), N. Padilla (CONICET-UNC, Argentina), C. Park (Korea Institute for Advanced Study, Republic of Korea), W. Percival (University of Waterloo/Perimeter Institute for Theoretical Physics, CAN), F. Prada (Instituto de Astrofisíca de Andalucía, Spain), I. Pérez-Ràfols (Universitat Politècnica de Catalunya, Spain), G. Rossi (Sejong University, Republic of Korea), E. Sanchez (CIEMAT, Spain), J. H. Silber (Berkeley, USA), H. Song (Chungnam National University, Republic of Korea), D. Sprayberry (NSF NOIRLab, USA), G. Tarlé (University of Michigan, USA), F. Valdes (NSF NOIRLab, USA), Y. Yang (KASI, Republic of Korea), A. Zabludoff (University of Arizona, USA) y H. Zou (Chinese Academy of Sciences, China).
NOIRLab de NSF, el centro de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos para la astronomía óptica-infrarroja terrestre, opera el Observatorio Internacional Gemini (una instalación de NSF, NRC-Canadá, ANID-Chile, MCTIC-Brasil, MINCyT-Argentina, y KASI-República de Corea), el Observatorio Nacional Kitt Peak de NSF (KPNO), el Observatorio Interamericano Cerro Tololo de NSF (CTIO), el Centro de Datos para la Comunidad Científica (CSDC), y el Observatorio Vera C. Rubin de NSF-DOE (en cooperación con el Laboratorio Nacional del Acelerador SLAC del DOE). Es administrado por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (AURA) en virtud de un acuerdo de cooperación con NSF y tiene su sede central en Tucson, Arizona.
La comunidad científica está honrada por tener la oportunidad de realizar investigaciones astronómicas en I’oligam Du’ag (Kitt Peak) en Arizona, en Maunakea en Hawaiʻi, y en Cerro Tololo y Cerro Pachón, en Chile. Reconocemos y apreciamos el importante rol cultural y el valor que I’oligam Du’ag tiene para la Nación Tohono O'odham, y el que Maunakea tiene para la comunidad Kanaka Maoli (hawaianos nativos).
La Cámara de Energía Oscura (DECam) fue diseñada específicamente para DES. Fue financiada por el Departamento de Energía (DOE) de Estados Unidos, construida y probada en el Fermilab del DOE.
DESI cuenta con el apoyo de la Oficina de Física de Altas Energías del Departamento de Energía de EE. UU.: la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF), a través de su División de Ciencias Astronómicas, en virtud de un contrato con NOIRLab de NSF; el Science and Technology Facilities Council del Reino Unido; la Fundación Gordon y Betty Moore; la Fundación Heising-Simons; la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia (CEA); la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) de México; el Ministerio de Ciencia e Innovación de España; y las instituciones miembros de DESI. Los científicos de DESI se sienten honrados de poder realizar investigaciones astronómicas en I’oligam Du’ag (Kitt Peak), una montaña de especial importancia para la Nación Tohono O’odham.
Las Instituciones Miembros actuales de DESI incluyen a: Aix-Marseille University; Argonne National Laboratory; Barcelona-Madrid Regional Participation Group; Brookhaven National Laboratory; Boston University; Brazil Regional Participation Group; Carnegie Mellon University; CEA-IRFU, Saclay; China Participation Group; Cornell University; Durham University; École Polytechnique Fédérale de Lausanne; Eidgenössische Technische Hochschule, Zürich; Fermi National Accelerator Laboratory; Granada-Madrid-Tenerife Regional Participation Group; Harvard University; Kansas State University; Korea Astronomy and Space Science Institute; Korea Institute for Advanced Study; Lawrence Berkeley National Laboratory; Laboratoire de Physique Nucléaire et de Hautes Énergies; Max Planck Institute; Mexico Regional Participation Group; New York University; NSF NOIRLab; Ohio University; Perimeter Institute; Shanghai Jiao Tong University; Siena College; SLAC National Accelerator Laboratory; Southern Methodist University; Swinburne University; The Ohio State University; Universidad de Los Andes; University of Arizona; University of Barcelona; University of California, Berkeley; University of California, Irvine; University of California, Santa Cruz; University College London; University of Florida; University of Michigan at Ann Arbor; University of Pennsylvania; University of Pittsburgh; University of Portsmouth; University of Queensland; University of Rochester; University of Toronto; University of Utah; University of Waterloo; University of Wyoming; University of Zurich; UK Regional Participation Group; Yale University.
Fundado en 1931 con la convicción de que los problemas más grandes se afrontan mejor en equipo, el Berkeley Lab y sus científicos han recibido el reconocimiento de 14 premios Nobel. En la actualidad, los investigadores del Berkeley Lab desarrollan soluciones sostenibles en materia de energía y medio ambiente, crean nuevos materiales útiles, amplían las fronteras de la informática y exploran los misterios de la vida, la materia y el Universo. Científicos de todo el mundo recurren a las instalaciones del Laboratorio para realizar sus propios descubrimientos científicos. El Berkeley Lab es un laboratorio nacional de múltiples programas administrado por la Universidad de California para la Oficina de Ciencias del Departamento de Energía de Estados Unidos.
La Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) es una agencia federal independiente creada por el Congreso de ese país en 1950 para promover el progreso de la ciencia. La NSF apoya la investigación básica y a las personas para crear conocimientos que transformen el futuro.
Establecida en 2007 por Mark Heising y Elizabeth Simons, la Fundación Heising-Simons colabora con sus numerosos socios para promover soluciones sostenibles en materia de clima y energía limpia, facilitar la investigación científica pionera, mejorar la educación de los más jóvenes y defender los derechos humanos de todas las personas.
La Fundación Gordon and Betty Moore, establecida en 2000, busca promover la conservación ambiental, la atención al paciente y la investigación científica. El Programa de Ciencias de la Fundación tiene como objetivo tener un impacto significativo en el desarrollo de investigaciones científicas provocativas y transformadoras, y aumentar el conocimiento en campos emergentes.
El Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas (STFC) del Reino Unido coordina la investigación sobre algunos de los desafíos más importantes que enfrenta la sociedad, como las necesidades energéticas futuras, el monitoreo y la comprensión del cambio climático y la seguridad global. Ofrece becas y apoyo en física de partículas, astronomía y física nuclear.
Este comunicado de prensa fue traducido por Carolina Vargas.
Enlaces
Lee el artículo científico: ODIN: Characterizing the Three-dimensional Structure of Two Protocluster Complexes at z = 3.1
Contactos
Vandana Ramakrishnan
Purdue University
Correo electrónico: ramakr18@purdue.edu
Josie Fenske
Public Information Officer
NSF NOIRLab
Correo electrónico: josie.fenske@noirlab.edu
Publicado en NOIRLab el 8 de septiembre del 2026, enlace publicación.











