El cinturón de asteroides.

Cuerpos rocosos.
Cuerpos rocosos del cinturón de asteroides.

Estas imágenes fueron tomadas por el instrumento SPHERE (Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch, búsqueda de exoplanetas con espectropolarimetría de alto contraste), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en el Observatorio Paranal, en Chile. Estas imágenes, sorprendentemente detalladas, revelan cuatro de los millones de cuerpos rocosos del cinturón de asteroides principal, un anillo de asteroides entre Marte y Júpiter que separa los planetas rocosos del interior del Sistema Solar de los planetas gaseosos y helados de la zona exterior del sistema.

SPHERE.

Partiendo de la zona superior izquierda, y en el sentido de las agujas del reloj, los asteroides mostrados aquí son (29) Amphitrite, (324) Bamberga, (2) Palas y (89) Julia. (2) Palas, bautizada así en honor a la diosa griega Palas Atenea, tiene unos 510 kilómetros de ancho. Es el tercer asteroide en tamaño del cinturón principal y uno de los mayores asteroides de todo el Sistema Solar. Contiene alrededor del 7% de la masa del cinturón de asteroides — pesa tanto que una vez fue clasificada como planeta. (89) Julia tiene un tercio del tamaño de (2) Palas, y se cree que su nombre se debe a Santa Julia de Cartago. Su composición rocosa hizo que lo clasificaran como asteroide de tipo S. Otro asteroide de tipo S es (29) Amphitrite, descubierto en 1854. (324) Bamberga, uno de los asteroides de tipo C más grandes del cinturón de asteroides, fue descubierto incluso más tarde: Johann Palisa lo detectó en 1892. Hoy en día se entiende que los asteroides de tipo C pueden ser cuerpos del Sistema Solar externo que han seguido la migración de los planetas gigantes. Como tales, puede que contengan hielo en su interior.

Aunque en la ciencia ficción el cinturón de asteroides se muestra a menudo como un lugar de colisiones violentas, plagado de grandes rocas demasiado peligrosas incluso para los pilotos espaciales más osados, en realidad no hay tanta densidad. En total, el cinturón de asteroides contiene apenas el 4% de la masa de la Luna, con aproximadamente la mitad de esta masa contenida en los cuatro residentes de mayor tamaño: Ceres, (4) Vesta, (2) Palas y (10) Hygiea.

Crédito:
ESO/Vernazza et al.

Publicado en ESO el 4 de diciembre del 2017.

El cinturón de asteroides.
Imagen esquemática del cinturón de asteroides. Se muestra el cinturón principal, entre las órbitas de Marte y Júpiter, y el grupo de los troyanos, en la órbita de Júpiter.
Crédito de la imagen.

El cinturón de asteroides es una región del sistema solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter. Alberga multitud de objetos astronómicos de formas irregulares, denominados asteroides, y al planeta enano Ceres. Esta región también se denomina cinturón principal con la finalidad de distinguirla de otras agrupaciones de cuerpos menores del sistema solar, como el cinturón de Kuiper o la nube de Oort.

Más de la mitad de la masa total del cinturón está contenida en los cinco objetos de mayor masa: Ceres, Palas, Vesta, Higia y Juno. Ceres, el más masivo de todos y el único planeta enano del cinturón, tiene un diámetro de 950 km y una masa del doble que Palas y Vesta juntos. La mayoría de cuerpos que componen el cinturón son mucho más pequeños. El material del cinturón, apenas un 4 % de la masa de la Luna, se encuentra disperso por todo el volumen de la órbita, por lo que sería muy difícil chocar con uno de estos objetos en caso de atravesarlo. No obstante, dos asteroides de gran tamaño pueden chocar entre sí, formando las que se conocen como familias de asteroides, que poseen composiciones y características similares. Las colisiones también producen un polvo que forma el componente mayoritario de la luz zodiacal. Los asteroides pueden clasificarse, según su espectro y composición, en tres tipos principales: carbonáceos (tipo-C), de silicato (tipo-S) y metálicos (tipo-M).

El cinturón de asteroides se formó en la nebulosa protosolar junto con el resto del sistema solar. Los fragmentos de material contenidos en la región del cinturón habrían podido formar un planeta, pero las perturbaciones gravitacionales de Júpiter, el planeta más masivo, produjeron que estos fragmentos colisionaran entre sí a grandes velocidades y no pudieran agruparse, resultando en el residuo rocoso que se observa en la actualidad. Una consecuencia de estas perturbaciones son los huecos de Kirkwood; zonas donde no se encuentran asteroides debido a resonancias orbitales con Júpiter, y sus órbitas se tornan inestables. Si algún asteroide pasa a ocupar esta zona es expulsado en la mayoría de los casos fuera del sistema solar, aunque en ocasiones puede ser enviado hacia algún planeta interior, como la Tierra, y colisionar con ella. Desde su formación se ha expulsado la mayor parte del material, más sobre el cinturón de asteroides.