Una bella galaxia espiral barrada.

Una belleza a menudo ignorada.
NGC 986.

Esta imagen que nos muestra la galaxia espiral NGC 986 en la constelación de Fornax (el horno). La galaxia, que fue descubierta en 1826 por el astrónomo escocés James Dunlop, no suele ser fotografiada debido a que está muy cerca del famoso y rico cúmulo de galaxias de Fornax. Lo cual es una lástima, ya que esta galaxia no solo es un gran objeto de estudio científico, sino que también es muy hermosa.

La galaxia está a unos 56 millones años luz lejos de nosotros y la vemos, casi a la perfección, desde su parte superior o, como dicen los astrónomos, de cara. Esto nos permite ver los dos brazos espirales principales y también una estructura en forma de barra central, compuesta por estrellas y polvo, que hace que la denominemos como una típica galaxia espiral barrada.

Los sondeos astronómicos han demostrado que cerca de dos tercios de todas las galaxias espirales contienen una barra, incluyendo la Vía Láctea. Esto hace de NGC 986 el lugar perfecto para estudiar la estructura de las galaxias y averiguar más acerca de nuestra propia galaxia, ya que, para nosotros, es difícil estudiarla desde dentro.

Los instrumentos FORS (FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph) instalados en el VLT de ESO.
El FORS2  instalado en el telescopio Kueyen del VLT de ESO en primer plano.
El FORS1 instalado en ANTU al fondo, aunque son similares tienen funciones diferenciadas.
Crédito: ESO.

Esta imagen obtenida por el instrumento FORS (FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph), instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en el Observatorio Paranal, al norte de Chile, proviene del Programa Joyas cósmicas de ESO, una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa hace uso de tiempo de telescopio que no puede utilizarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.

Crédito:
ESO

Publicada en ESO el 1 de febrero del 2.016.